Karla Ornelas, encargada de la embajada de México en Perú, abandonó el país la noche del sábado, tras recibir una orden de salida por parte del gobierno peruano.
Su salida ocurre una semana después de que el gobierno del presidente José Jerí otorgara un “plazo perentorio” para que abandonara el país.
El conflicto diplomático se desencadenó principalmente porque México otorgó asilo diplomático a Betssy Chávez, exprimera ministra peruana acusada de rebelión y conspiración, lo que generó fuertes tensiones con el gobierno peruano.
Perú argumenta que el derecho al asilo ha sido “desnaturalizado” al otorgarse a personas que no estarían siendo perseguidas políticamente, y exige una revisión de prácticas internacionales en este ámbito.
La expulsión de diplomáticos no es algo nuevo en las relaciones entre Perú y México: ya en diciembre de 2022 se había expulsado al embajador mexicano en Perú en otro episodio de tensión bilateral.
Mientras tanto, Betssy Chávez permanece en la residencia de la embajada de México en Lima, sin que se haya resuelto su situación legal ni su salida hacia México.
