Lupillo Rivera ofreció públicamente una disculpa a Belinda por declaraciones incluidas en su autobiografía Tragos amargos, en las que relató un supuesto romance con ella y detalles de su vida privada que ella no ha confirmado.
Sin embargo, a pesar de la disculpa, Lupillo confirmó que continuará con la contrademanda que interpuso en su contra tras la denuncia que Belinda le hizo por violencia digital y mediática.
La disputa se originó porque Belinda presentó una denuncia ante la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México por considerar que Lupillo divulgó aspectos de su vida íntima sin su consentimiento, lo cual cae bajo los delitos de violencia digital y mediática.
Lupillo, por su parte, interpuso una contrademanda argumentando que las acusaciones en su contra son falsas o difamatorias y dañan su honra e imagen pública.
Aunque hay un gesto de reconciliación (la disculpa pública), la disputa legal sigue activa, lo que indica que no se trata solo de un malentendido personal sino de un choque de derechos: derecho a la expresión/autobiografía versus derecho a la privacidad y dignidad.
La situación además pone en relieve temas de actualidad como la violencia mediática y cómo las figuras públicas también tienen derechos de resguardo de su vida privada, lo que podría sentar precedentes en casos similares.
Desde un punto de vista de imagen pública, aunque la disculpa puede limpiar algo de reputación, el hecho de que el contenido ofensivo o polémico siga en debate legal hace que la controversia continúe activa para ambos.
