México ha tenido un crecimiento económico débil: el Producto Interno Bruto (PIB) ha crecido en promedio cerca del 2 % anual desde 2012, lo que ha generado que el PIB per cápita apenas crezca alrededor de 1 %.
La inversión como porcentaje del PIB es baja comparada con países que crecen más: mientras economías dinámicas invierten más del 25 % del PIB, en México la inversión apenas ronda el 22 %.
La inversión privada se ha reducido notablemente (era ~7 % del PIB en los 90s, ahora cerca del 2 %).
La nota destaca varios argumentos a favor:
Una reforma fiscal permitiría tener ingresos más estables, amplios y progresivos, lo que facilitaría financiar inversiones de largo plazo en infraestructura, servicios públicos, etc.
Ampliar la base tributaria, ordenar exenciones, fortalecer la administración tributaria, alinear incentivos entre niveles de gobierno (federal, estatal, municipal) — todo ello figura como parte de lo que debería hacer una reforma.
Con mejores ingresos y mejor gasto se podría incrementar la inversión pública a más del 25 % del PIB, lo que podría disparar el potencial de crecimiento más allá del ~2 % actual.
Menos dependencia de ingresos volátiles o de endeudamiento para financiar el gasto público: un piso fiscal más amplio ayudaría a que los proyectos sean menos vulnerables al ciclo político o cambios de gobierno.
Ventajas
Mayor capacidad para invertir en infraestructura, educación, salud y otros servicios públicos que potencien el crecimiento a mediano–largo plazo.
Mayor estabilidad fiscal, menor vulnerabilidad ante choques externos o internos.
Más equidad si la reforma contempla progresividad (que quienes más tienen paguen más).
Mejor transparencia y eficiencia en el gasto, si se acompaña de mejores reglas y supervisión.
Desventajas / retos
Costos políticos: modificar impuestos o ampliar bases tributarias siempre es difícil políticamente.
Riesgo de que la reforma sea mal diseñada y desaliente la inversión privada, si los nuevos impuestos o regulaciones son excesivos o generan incertidumbre.
Tiempo de implementación: los efectos no son inmediatos; puede haber transición y efecto adverso en crecimiento en el corto plazo.
Si no se acompaña de un gasto eficiente y una administración pública modernizada, el aumento de ingresos podría simplemente financiar gasto corriente sin mejorar realmente inversión o productividad.
