La “Generación Z” en México (jóvenes nacidos aproximadamente entre 1997 y 2012) ha emergido como un actor social fuerte, sobre todo tras movilizaciones recientes motivadas por la inseguridad, la corrupción y el desencanto institucional.
En una marcha prominente, se registraron detenciones y acusaciones por tentativa de homicidio, lesiones y daño a la propiedad, lo que ha generado un debate complejo sobre la naturaleza de estas protestas.
Por un lado, muchos jóvenes insisten en que su movimiento es auténtico, apartidista y motivado por demandas reales de justicia y seguridad; por otro, ciertas voces políticas y mediáticas sugieren que hay campañas organizadas o financiamiento detrás de las convocatorias.
El fenómeno representa no solo un descontento generacional, sino también una prueba de cómo la política y la protesta están siendo reconfiguradas por las redes sociales y el activismo juvenil en México.
